miércoles, 15 de mayo de 2013

Parece que hayan pasado años, milenos, siglos desde que decidí dejar este blog olvidado en algún lugar de mi mente.
Pero hoy sin venir a cuento me han entrando unas ganas imensas de abrirlo. Recuerdos que entraban en mi mente, y me inspiraban, haciéndo que mis dedos se deslizaran por el teclado.

Qué voy a decir, un año y todo parece igual.

Bueno, todo no. Aún sigo siendo aquella niña tímida, y asustadiza. Aún quiero cambiarlo todo, pero ahora le he conocido a el.

No creo en el verdadero amor, eso no existe. Son historias que nos contaban de pequeñas, entre susurros y risas ocultas. Él no es eso, el es más que eso. 

Él, es aquella persona que se parece tanto a mi que hasta me da miedo, que sabe ver lo que los demás no ven. Pero hay un problema, ¿Siempre lo hay no?

Yo no quería esto, yo solo quería ser su amiga, su compañera. Yo no quería complicarme la vida.
Y ahora mírame, aquella que juró no sentir nada está treméndamente enganchada a sus palabras, desesperada por conseguir mi dosis de él. 

Le odio por conocerme tanto. 
Le odio por hacer que mi vida dependa de alguien más.
Le odio por tenerme tan enganchada.
Le odio porque no se lo quiero decir, me da miedo.
Le odio porque sé que podríamos ser algo más.

Le odio por hacerme quererle.

Pero aún así sigo temiendo tanto los errores que me da miedo hasta decirlo en voz alta.




sábado, 14 de abril de 2012

Te crees el juez, aunque no lo eres.
Bueno si esta vez vas a juzgarme hazlo en silencio, no quiero oírte más.
Así que ahora me tratas como otra extraña, genial.
Tus mismos juegos ya no funcionan, ya no soy aquella miedosa niña de tu memoria.
Ahora sé como hundirte, pero no lo haré. No me convertiré en lo que más detesto. En ti.
Esta vez me taparé los oídos, y chillaré cuando intentes decir que todo fue mi culpa. Porque no lo fue, ahora estoy segura. 
No me intentes poner a tu altura, porque no somos la misma persona.
No quiero oír más tu tristeza, niño desagradecido.


La ignorancia está en tu alma.

FUCK YOU

sábado, 7 de abril de 2012




Nos escondemos, miramos a nuestro alrededor para asegurarnos que no hay nadie mirándonos, evitamos sus caras, sus miradas acusadoras, miramos al suelo deseando pasar inadvertidos, que no se fijan en nosotros y nuestros enormes pecados, los pesados errores que escondemos...




En serio?


Yo ya me canse. Cada acción que hacemos, cada pequeño gesto tiene que ser analizado y aprobado por la multitud. 


Estúpida sociedad.


Nos ha echo tal y como somos, nos ha echo escondernos de nuestros defectos intentando ocultarlos en máscaras perfectas, recubiertas de labios perfectos, ojos grandes y preciosos... En serio?

Lo siento pero no quiero eso...


Esta misma máscara que llevaba se fue hace mucho, las sonrisas perfectas dieron paso a la amargura, ya no abra labios rojos a los que besar, las máscaras no se besan.





viernes, 6 de abril de 2012

Subí pesadamente las escaleras, buscando apoyo en las desgastadas barandillas de madera, que hacían demasiado tiempo que no se cambiaban.
Me senté en la escalera, en un intento de mirar la puerta de mi casa sin verla borrosa, coloqué suavemente mi cabeza entre las piernas, envueltas en esas mallas de color negro metálico que tanto me habían gustado.
Recordé la noche que había vivido apenas unas horas antes, podía volver a escuchar la música que me había envuelto nada más entrar en la discoteca, el sonido de las monedas mientras  le daba el dinero al camarero por el gin -tonic. La sensación casi inmediata de euforia me envolvió por completo, empujándome a bailar entre toda aquella gente desconocida, hasta que noté una mirada en mi nuca, aquel chico hacia varios minutos que no me dejaba de mirar.
Después de varios gin tonics más había tenido el valor de mirarlo, ya no tenía vergüenza, estaba desatada  Se acercó mirándome a los ojos y comenzó a bailar a mi lado colocando sus grandes manos en mi cintura. Me sentía totalmente distinta, aquella vergüenza que normalmente me caracterizaba se había disuelto. 
Me sentía capaz de todo, y como una leona en plena caza me acerqué provocadoramente a su oreja mientras le insinuaba que necesitaba desesperadamente un poco de aire puro. Y como respuesta sentí como me besaba delicadamente el cuello.
Acepté eso como un sí.

Me apoyé contra la fría pared de la calle, sabiendo que me observaba. 
Se acercó rápidamente, como si temiera que me escapase y me arrinconó cariñosamente contra la dura pared, mientras iba acercando cada vez más sus preciosos labios. Pero quería hacerlo esperar, quería mandar yo.
Pude ver en su chaqueta de cuero un paquete de Malboro abierto, y sin preguntar se lo cogí.
Él abrió los ojos sorprendido mientras una sonrisa se dibujó en sus labios. Sacó un mechero y me encendió el cigarrillo, mientras yo que soy una inexperta en fumar,  me tragaba el humo intentado no toser.
Cerré los ojos y  mientras echaba el humo sentí como me iba recorriendo cada milimetro de mi cuerpo con la mirada.


Noté como sus labios se encontraban con los míos con desesperación mientras el humo que todavía tenía en mis labios pasaba a él.
-Jason? Julie?
Abrí rápidamente los ojos y consegí ver a mi amiga Sara, ahí de pie mirándonos con mirada acusadora.
-Qué pasa Sara?
-NO TE HAGAS LA TONTA JULIE! SE QUE SABES QUE ESTE ES MI NOVIO JASON!



Esa noche Julie llegó a casa sin remordimientos, sin sentimientos. No sentía nada. Ella no había nada, solo había besado a un tío que no volvería ver. 
Esperó que una lluvia de remordimientos llegara sobre ella.

Pero no se sucedió nada de eso. Al contrario, se sentía poderosa y eso le gustaba.






Había mordido la manzana del pecado... El desastre estaba desatado, la dulce gatita se estaba a punto de convertir en una terrible leona...




Mordí la manzana?.... Lástima
Tenía tantos sueños puestos en ti niño malcriado, con máscara perfecta. 
¿Pensabas que seguiría siempre estando ahí  bajo tus dulces mentiras?
Tarde.. ya es demasiado tarde para salvarnos.
Nada cambiara lo que hemos vivido, pero yo puedo cambiar lo que quiero vivir, me niego a ser una más. A seguir el mismo camino que las demás.
Príncipe, aunque me gustabas mucho quiero que sepas que yo sola me desperté y que yo sola mataré al dragón que me tiene enjaulada.

Pensaba que eras un príncipe, pero ni azul ni color carne. Eres una simple rana con una bonita máscara que se rompió.