Pero hoy sin venir a cuento me han entrando unas ganas imensas de abrirlo. Recuerdos que entraban en mi mente, y me inspiraban, haciéndo que mis dedos se deslizaran por el teclado.
Qué voy a decir, un año y todo parece igual.
Bueno, todo no. Aún sigo siendo aquella niña tímida, y asustadiza. Aún quiero cambiarlo todo, pero ahora le he conocido a el.
No creo en el verdadero amor, eso no existe. Son historias que nos contaban de pequeñas, entre susurros y risas ocultas. Él no es eso, el es más que eso.
Él, es aquella persona que se parece tanto a mi que hasta me da miedo, que sabe ver lo que los demás no ven. Pero hay un problema, ¿Siempre lo hay no?
Yo no quería esto, yo solo quería ser su amiga, su compañera. Yo no quería complicarme la vida.
Y ahora mírame, aquella que juró no sentir nada está treméndamente enganchada a sus palabras, desesperada por conseguir mi dosis de él.
Le odio por conocerme tanto.
Le odio por hacer que mi vida dependa de alguien más.
Le odio por tenerme tan enganchada.
Le odio porque no se lo quiero decir, me da miedo.
Le odio porque sé que podríamos ser algo más.
Le odio por hacerme quererle.
Pero aún así sigo temiendo tanto los errores que me da miedo hasta decirlo en voz alta.
