Te crees el juez, aunque no lo eres.
Bueno si esta vez vas a juzgarme hazlo en silencio, no quiero oírte más.
Así que ahora me tratas como otra extraña, genial.
Tus mismos juegos ya no funcionan, ya no soy aquella miedosa niña de tu memoria.
Ahora sé como hundirte, pero no lo haré. No me convertiré en lo que más detesto. En ti.
Esta vez me taparé los oídos, y chillaré cuando intentes decir que todo fue mi culpa. Porque no lo fue, ahora estoy segura.
No me intentes poner a tu altura, porque no somos la misma persona.
No quiero oír más tu tristeza, niño desagradecido.
La ignorancia está en tu alma.
FUCK YOU
sábado, 14 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Nos escondemos, miramos a nuestro alrededor para asegurarnos que no hay nadie mirándonos, evitamos sus caras, sus miradas acusadoras, miramos al suelo deseando pasar inadvertidos, que no se fijan en nosotros y nuestros enormes pecados, los pesados errores que escondemos...
En serio?
Yo ya me canse. Cada acción que hacemos, cada pequeño gesto tiene que ser analizado y aprobado por la multitud.
Estúpida sociedad.
Nos ha echo tal y como somos, nos ha echo escondernos de nuestros defectos intentando ocultarlos en máscaras perfectas, recubiertas de labios perfectos, ojos grandes y preciosos... En serio?
Lo siento pero no quiero eso...
Esta misma máscara que llevaba se fue hace mucho, las sonrisas perfectas dieron paso a la amargura, ya no abra labios rojos a los que besar, las máscaras no se besan.
viernes, 6 de abril de 2012
Subí pesadamente las escaleras, buscando apoyo en las desgastadas barandillas de madera, que hacían demasiado tiempo que no se cambiaban.
Me senté en la escalera, en un intento de mirar la puerta de mi casa sin verla borrosa, coloqué suavemente mi cabeza entre las piernas, envueltas en esas mallas de color negro metálico que tanto me habían gustado.
Recordé la noche que había vivido apenas unas horas antes, podía volver a escuchar la música que me había envuelto nada más entrar en la discoteca, el sonido de las monedas mientras le daba el dinero al camarero por el gin -tonic. La sensación casi inmediata de euforia me envolvió por completo, empujándome a bailar entre toda aquella gente desconocida, hasta que noté una mirada en mi nuca, aquel chico hacia varios minutos que no me dejaba de mirar.
Después de varios gin tonics más había tenido el valor de mirarlo, ya no tenía vergüenza, estaba desatada Se acercó mirándome a los ojos y comenzó a bailar a mi lado colocando sus grandes manos en mi cintura. Me sentía totalmente distinta, aquella vergüenza que normalmente me caracterizaba se había disuelto.
Me sentía capaz de todo, y como una leona en plena caza me acerqué provocadoramente a su oreja mientras le insinuaba que necesitaba desesperadamente un poco de aire puro. Y como respuesta sentí como me besaba delicadamente el cuello.
Acepté eso como un sí.
Me apoyé contra la fría pared de la calle, sabiendo que me observaba.
Se acercó rápidamente, como si temiera que me escapase y me arrinconó cariñosamente contra la dura pared, mientras iba acercando cada vez más sus preciosos labios. Pero quería hacerlo esperar, quería mandar yo.
Pude ver en su chaqueta de cuero un paquete de Malboro abierto, y sin preguntar se lo cogí.
Él abrió los ojos sorprendido mientras una sonrisa se dibujó en sus labios. Sacó un mechero y me encendió el cigarrillo, mientras yo que soy una inexperta en fumar, me tragaba el humo intentado no toser.
Cerré los ojos y mientras echaba el humo sentí como me iba recorriendo cada milimetro de mi cuerpo con la mirada.
Noté como sus labios se encontraban con los míos con desesperación mientras el humo que todavía tenía en mis labios pasaba a él.
-Jason? Julie?
Abrí rápidamente los ojos y consegí ver a mi amiga Sara, ahí de pie mirándonos con mirada acusadora.
-Qué pasa Sara?
-NO TE HAGAS LA TONTA JULIE! SE QUE SABES QUE ESTE ES MI NOVIO JASON!
Esa noche Julie llegó a casa sin remordimientos, sin sentimientos. No sentía nada. Ella no había nada, solo había besado a un tío que no volvería ver.
Esperó que una lluvia de remordimientos llegara sobre ella.
Pero no se sucedió nada de eso. Al contrario, se sentía poderosa y eso le gustaba.
Había mordido la manzana del pecado... El desastre estaba desatado, la dulce gatita se estaba a punto de convertir en una terrible leona...
Mordí la manzana?.... Lástima
Había mordido la manzana del pecado... El desastre estaba desatado, la dulce gatita se estaba a punto de convertir en una terrible leona...
Mordí la manzana?.... Lástima
Tenía tantos sueños puestos en ti niño malcriado, con máscara perfecta.
¿Pensabas que seguiría siempre estando ahí bajo tus dulces mentiras?
Tarde.. ya es demasiado tarde para salvarnos.
Nada cambiara lo que hemos vivido, pero yo puedo cambiar lo que quiero vivir, me niego a ser una más. A seguir el mismo camino que las demás.
Príncipe, aunque me gustabas mucho quiero que sepas que yo sola me desperté y que yo sola mataré al dragón que me tiene enjaulada.
Pensaba que eras un príncipe, pero ni azul ni color carne. Eres una simple rana con una bonita máscara que se rompió.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




